Un aumento del salario mínimo reduce ligeramente las ayudas alimentarias sin afectar su acceso
En Seattle, el aumento del salario mínimo tuvo un impacto limitado pero medible en las ayudas alimentarias destinadas a los trabajadores de bajos ingresos. Los investigadores analizaron los efectos de este aumento en la participación en el programa de asistencia nutricional, que apoya a más de 40 millones de estadounidenses ofreciéndoles ayuda financiera para comprar alimentos. Contrariamente a lo esperado, la medida no redujo el número de beneficiarios, pero sí provocó una disminución moderada en los montos asignados.
Los resultados muestran que las prestaciones disminuyeron como máximo un 4,3 % para los trabajadores en empleos mal pagados, en comparación con la situación antes de la implementación de la nueva legislación. Esta reducción afectó principalmente a los jóvenes de 18 a 24 años y a las mujeres. Para estas últimas, la disminución de las ayudas fue compensada por un aumento en los ingresos, lo que permitió mantener, e incluso mejorar, su situación financiera global. Los trabajadores que recibían las ayudas más altas antes de la reforma fueron los más afectados por esta reducción, pero, una vez más, el aumento de sus salarios atenuó el impacto negativo.
El estudio se centró en los trabajadores que viven en hogares con hijos, un grupo particularmente vulnerable. Los datos utilizados provienen de registros administrativos detallados, lo que permite evitar sesgos relacionados con las declaraciones de los propios participantes. Los investigadores compararon la evolución de las ayudas en Seattle con la de otras regiones del estado de Washington donde el salario mínimo no había aumentado. Este enfoque permitió confirmar que los cambios observados estaban efectivamente relacionados con la política local.
El análisis también revela que los aumentos salariales fueron significativos para los trabajadores afectados, con un incremento promedio en los ingresos de casi un 8 %. Este avance a menudo fue suficiente para compensar la reducción de las ayudas, e incluso para mejorar el ingreso total de los hogares. Por ejemplo, para las mujeres, la combinación de salarios y prestaciones aumentó en promedio 244 dólares por trimestre, es decir, aproximadamente 18,77 dólares por semana.
Los efectos varían según los grupos. Los jóvenes trabajadores vieron cómo sus prestaciones disminuían en 59 dólares por trimestre, es decir, alrededor de un 4 %, al tiempo que se beneficiaban de un ligero aumento en sus ingresos. Los trabajadores de más edad y los hombres experimentaron, por su parte, cambios menos marcados. Los resultados sugieren que el aumento del salario mínimo benefició principalmente a aquellos que ya recibían ayudas modestas, permitiéndoles reducir su dependencia de las prestaciones sociales.
Este estudio aporta una nueva perspectiva sobre las interacciones entre las políticas de salario mínimo y los programas de asistencia social. Muestra que, en algunos casos, un aumento en los ingresos puede reducir la necesidad de ayudas públicas sin privar a los hogares de los recursos esenciales. Sin embargo, aún queda por evaluar cómo estas dinámicas evolucionan en un contexto en el que el costo de vida, especialmente la vivienda, sigue creciendo más rápido que los salarios.
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Référence scientifique
DOI : https://doi.org/10.1007/s11150-026-09859-9
Titre : Minimum wage increases and SNAP participation: evidence from Seattle’s minimum wage ordinance
Revue : Review of Economics of the Household
Éditeur : Springer Science and Business Media LLC
Auteurs : Callie Freitag; Heather D. Hill; Elizabeth Pelletier; Scott W. Allard; Jennifer Romich